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Asha sports a green
dotted dress by Ganni

CÓMO INSTAGRAM SE APODERÓ DE MI VIDA REAL
y cómo decidí que debía detenerlo

FOTOGRAFÍA Y PALABRAS POR ASHA RAVAL

A diferencia de lo que puede aparentar mi cuenta @mscoffeeandcream, mi relación con ser “vista” como imagen frente a una cámara ha sido por mucho tiempo una parte muy vulnerable de mí.

Habiendo crecido en Silicon Valley, mis padres (y la comunidad adulta en general) estaban muy centrados en el éxito, en hacer dinero y lograr el sueño americano para ir siempre adelante. Tuve padres muy cariñosos y bien intencionados, en el fondo sabía que solo buscaban lo mejor para mí. Buscaban empoderarme para que no me quedase atrás y que tuviese todas las herramientas para ser la número uno. Esta cultura en la que crecí es solo un hecho en la vida de muchos grupos privilegiados que viven en Estados Unidos, y me siento muy afortunada y agradecida de lo que ser parte de ellos me ofreció. Y, sin embargo, hubo una profunda falta de conexión y atención que me afectó por muchos años.

Desde que nací, expresarme a través de la creatividad ha sido tan importante para mí como el agua, la comida o un techo. Durante la preparatoria tuve un círculo social pequeño formado de amigos creativos y nos divertíamos mucho creando nuestras sesiones de fotos caseras, pintábamos al óleo y también rompíamos las reglas (como la mayoría de los artistas jóvenes hacen). Nos encantaba entrar sigilosamente a la biblioteca y usar las computadoras para mirar las pasarelas de Chanel. En clase de Estadísticas nos pasábamos secretamente copias de Vogue. Viví en una vida poderosamente fantasiosa, alimentada por las editoriales narrativas de Tim Walker, libros como Lolita y sueños de la cultura pop que me ayudaron a escapar de mi adolescencia angustiosa y la realidad de mi solitaria vida familiar.

“Me encantó tener la libertad de ser mi propia jefa, mi propia directora de arte y tener un espacio para que todas mis ideas se expresaran visualmente.”

top photo – Asha wears Luizas.co 
vintage kimono
in this photo – Asha wears
Ultra Cat top, 
Ganni lace skirt

 

Mientras perseguía mi pasión por la pintura en Central Saint Martins, me encontraba fascinada por la escena de la moda. Comencé a experimentar con atuendos avant-garde y me colé en muchos desfiles de moda durante la London Fashion Week. Realmente disfrutaba creando este personaje externo y volviéndome más segura y audaz a través de la moda. Conocí a mucha gente en la industria de la moda y terminé trabajando para un director creativo. Gracias a esto, asistía a muchas fiestas e incluso modelaba algunos proyectos realmente interesantes, pero aún así, me sentía vacía por dentro. Solo había hombres a cargo y nunca parecían realmente apasionados por el arte o la moda, solo querían meterse cocaína y follar con modelos. Me deprimí al ver que mi vida de fantasía en el mundo de la moda y el arte eran cada vez más difíciles de reconciliarse con la realidad.

Deseaba respirar un poco de aire fresco y estuve muy feliz de regresar a la luz del sol, la naturaleza y las personas que no se preocupan por la moda en San Francisco, California. Para entonces ya había descubierto los blogs de moda durante la universidad y era muy fan del trabajo de Margaret ZhangDoina. Instagram comenzó a volverse popular y una forma divertida de acceder fácilmente a imágenes bellas. Mi mejor amiga y yo empezamos nuestra propia cuenta de Instagram publicando en su mayoría outfits del día, pensando que si Aimee Song podía usar su encantadora personalidad y sus atuendos divertidos para ser famosa, ¡por supuesto que nosotras también podíamos!

Poco a poco me volví más segura con mis habilidades fotográficas y comencé mi propia plataforma como un vehículo para expresar mi mundo interior hacia el exterior y alentar a otras a confiar en su propia individualidad. Me encantó tener la libertad de ser mi propia jefa, mi propia directora de arte y tener un espacio para que todas mis ideas se expresaran visualmente. Fue útil tener a Instagram como medio de expresión cuando era una chica joven buscando su camino en un mundo que ofrece tantas opciones.

“Estaba intensamente enfocada en crear imágenes que se verían muy bien en mi vida virtual y que me hicieran sentir vista y escuchada.”

Una vez que tuve algunos seguidores, comencé a recibir regalos por parte de marcas y sentí una oleada de emoción. Se sentía tan bien recibir la atención que no recibí de niña por parte de desconocidos, y el hacer el log in todas las mañanas para recibir muchos cumplidos y recibir cosas gratis en mi buzón era un sueño. Era como una niña en una tienda virtual de dulces con los ojos grandes y el corazón abierto.

Eventualmente, Instagram se apoderó de mi vida. Comenzó a dañar la relación con mi prometido porque pasaba más tiempo de calidad en Instagram que con él. Me aferraba a mi teléfono y pasaba cada vez menos tiempo creando y mucho más tiempo estresándome con el engagement, los algoritmos y los números. Estaba intensamente enfocada en crear imágenes que se verían muy bien en mi vida virtual y que me hicieran sentir vista y escuchada.

El cambio real llegó a mi vida cuando, hace unas semanas, logré crear algunos de mis mejores trabajos y con ello superé dos meses de aburrimiento y falta de inspiración que sentía últimamente con mi contenido. El día anterior a San Valentín publiqué una serie de trípticos de las imágenes finales y sentí esa maravillosa sensación de satisfacción profunda cuando uno ha vertido emociones en un trabajo y el resultado final en realidad ha superado todas tus expectativas. El resto del día lo pasé trabajando en otros proyectos, haciendo mi vida e ignorando Instagram. Esa tarde, buscando algo para la cena en mi tienda favorita, me tomé un momento para abrir Instagram y ver cómo mi trabajo estaba siendo recibido. Para mi sorpresa, Instagram me golpeó con un largo mensaje acerca de mis publicaciones en contra de sus políticas. ¡Todos mis hermosos cuadros azules y amarillos habían sido borrados!

Literalmente tuve un colapso en la tienda y comencé a llorar incontrolablemente. Compré una barra de chocolate para consolarme y la inhalé. En ese momento de lágrimas saladas, chocolate saliendo por las comisuras de mis labios, desesperación, falta de control y enojo fue cuando supe que esto no era saludable. Sabía que esto tenía que parar.

Decidí que lo que comparto debe provenir de un espacio de empoderamiento en lugar de una necesidad de sobrevivir dependiendo de otros. Quiero empoderar a otras mujeres para que encuentren su confianza y voz. ¿Cómo puedo hacerlo cuando poseo bases tan inestables que dependen de la admiración de los demás? Solo porque Instagram parece darme la atención que ansiaba de niña no significa que esté llenando ese vacío.

Las redes sociales no tienen miras de desaparecer, pueden ser utilizadas para divertirte pero, por otro lado, también pueden lograr separarnos a través de la envidia, los celos y el juego de la comparación. Todos debemos trabajar en desarrollar límites saludables hacia las redes sociales y preguntarnos si nos llena plenamente y qué aspectos o hábitos debemos descartar por nuestra propia salud mental y física.

¿Voy a borrar mi cuenta de Instagram?

No, en absoluto.

Instagram cuenta con muchos aspectos enriquecedores, como conectarme globalmente a una comunidad próspera que nunca hubiera podido cultivar sin este mundo virtual. Ahora estoy aprendiendo que tengo el control de mi vida. Me permito decir con confianza que no a Instagram. Practico pequeños pasos para poner mi felicidad interior antes que mi imagen digital, y siempre me elogio con afirmaciones positivas por cada pequeña acción que considero un éxito.

Donde quiera que estés en el mundo, puedes iniciar esta conversación en tu comunidad. Todos estamos aprendiendo a adaptarnos y prosperar felizmente como seres humanos, y son nuestras acciones y conversaciones en el presente las que darán forma a la cultura digital de las generaciones futuras. ¡Démosles como herencia una cultura digital fuerte y enriquecedora y las herramientas emocionales para llevar una vida feliz!

Sigue a Asha en su blog y su cuenta de Instagram para inspiración y mensajes de empoderamiento femenino.

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