GADRIANA
Search

SÈTE


IN TRAVEL  / 

Al contrario que Ibiza, en donde está todo ya cantado, dicho, escrito y vivido, Sète es el lado contrario de la moneda. ¿Qué hay en Sète? Pregunté en la oficina pidiendo consejos o alguna señal de qué hay para hacer -o al menos- comer en la ciudad de la costa francesa.

Únicamente recibí una respuesta de la oficina que alberga a más de diez personas que aman viajar, comer y cuyas maletas siempre están listas para nuevas aventuras, y fue de una compañera que anteriormente había vivido en esa zona de Francia. “Es pequeño pero precioso. Como siempre que vayas a Francia, come una crêpe y como estarás en fin de semana, pasea por el canal”.

LA VIE EN SÈTE

Le llaman la Venecia francesa, y creo que es un poco exagerado, pero como aún no he visitado Venecia no puedo estar del todo segura. Una ciudad costera pequeña que fue nuestro tercer punto de visita a bordo de Shipsomnia, la tarde de relajación al sol después de tres días de música sin cesar que todos los pasajeros y la tripulación necesitaban.

Hice lo que me dijeron; comí una crêpe, caminé por el canal, me senté al sol con buena compañía a beber un trago, y de la nada, dio un inicio un espectáculo deportivo de calidad medieval en el canal: dos botes tripulados por al menos diez hombres cada uno, que usando unos palos muy grandes que no me he tomado la molestia de investigar cómo se llaman, se tiraban uno a uno al agua. El más fuerte quedaba de pie, y todo el espectáculo se repetía hasta que un bote quedase sans hommes. Calidad medieval, sin duda.

Así resumo a Sète: pequeña, preciosa, tranquila, soleada e inesperada. Sí, por supuesto que no es París ni Lyon, pero considero que su encanto sencillo y cálido merece una visita para comer una crepe (o dos, yo no juzgo).

Share

Facebook Twitter Copy link

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *