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Cáncer de Mama a los 28


IN LIFEWOMEN WE LOVE  / 

POR ELENA CORTES
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Cáncer, que palabra tan desagradable. Se nos revuelve el estómago solo de escucharla, nos llena de tristeza, preocupación pero sobre todo de miedo. Miedo ante lo desconocido, a lo que nos pueda pasar. Miedo a perder lo que tanto estimamos pero muchas veces no valoramos: la vida.

Me llamo Elena y con 28 años me detectaron un cáncer de mama. En ese momento mi vida dio una vuelta de 180 grados. Siempre que cuento mi historia empiezo con la misma frase: “Me desperté sana y me acosté enferma.” Me encontraba en el gimnasio entrenando cuando me llamó mi médico diciéndome que fuera a consulta ya que los resultados de la biopsia no habían salido como esperábamos. Sin decir nada más, ya supe que el cáncer había llamado a mi puerta. Aún así, intenté llenarme de esperanza y pensar que se habían equivocado o que tal vez se trataba de otra cosa distinta. Por desgracia no fue así.

Fueron las dos peores semanas de mi vida entre pruebas, médicos, la incertidumbre de no saber hasta dónde había llegado la enfermedad y una avalancha de información tan desconocida y a la vez tan real, ya que por desgracia esta enfermedad visita día con día a muchas familias. Es en ese momento cuando te das cuenta que sigue existiendo un tabú que rodea a la enfermedad y que existe mucha desinformación sobre el tema del cáncer. Yo no supe cómo sería una quimioterapia o una radioterapia hasta que no la sufrí en mis propias carnes. Solo sabía que se me iba a caer el pelo.

Mi primer día de quimioterapia fue el peor día de mi vida. Verme sentada en ese sillón junto a personas que, al igual que yo, estaban luchando por su vida fue una experiencia horrible. Lloré como nunca había llorado antes, pero al llegar a casa cogí al toro por los cuernos, me miré al espejo y me juré que iba vencer a este maldito que había venido a joderme la vida. Y así lo hice, afronté mi proceso con actitud positiva, levantándome tras cada caída y afrontando mi situación que en ese momento no era la mejor, pero de la que tenía que salir adelante como fuese. Soy de las personas que piensan que si cada día te levantas con una sonrisa en el rostro ya le has ganado la batalla a esta enfermedad.

La vida te cambia muchísimo, la valoras mucho más y valoras las pequeñas cosas que para ti antes eran insignificantes y aquello que significaba tanto para ti deja de ser prioridad. Tu prioridad se convierte en vivir, en salir adelante cada día, en acudir a tus revisiones y que todo salga bien. Aprendes muchísimo, y realmente te das cuenta de la fuerza interior que tienes. 

Muchas personas se preguntan cómo afrontaron mis padres y mis amigos esta noticia. Pues bien, creo que ningún padre se espera que su hijo pase por esta enfermedad. Mis padres en este caso se derrumbaron ante ladesgarradora noticia pero no me lo hicieron ver nunca. Estuvieron al pie del cañón aunque el primer día lloraron conmigo, por supuesto. La lucha era mía, pero ellos también participaron en ella y les estaré eternamente agradecida.

En cuanto a amigos, por muy duro que suene, esta enfermedad me hizo darme cuenta de quién estuvo a mi lado y quién no. Los diagnosticados con cáncer no necesitamos que nuestros amigos estén preocupados cada día, porque cuando se está enfermo no queremos que nos pregunten todos los días acerca de la enfermedad, algunas veces necesitamos no hablar del tema para poder desconectar, pero sí es un gran apoyo moral saber que tienes a personas a tu lado, que están dispuestas a hacerte reír y sacarte de casa cuando más lo necesitas, eso te llena y te hace llevar mejor el proceso de recuperación.

Soy de las personas que piensan que si cada día te levantas con una sonrisa en el rostro ya le has ganado la batalla a esta enfermedad.

Sigo con algunos efectos secundarios, mi pelo corto (que para mí fue el peor efecto secundario de todos), dolores de brazo izquierdo ya que me quitaron el ganglio centinela que se encuentra en la axila para descartar metástasis; pérdida de memoria que espero recuperar con el tiempo, cansancio y fatiga a la hora de hacer ejercicio o al andar más tiempo de lo normal. Poco a poco a poco voy mejorando. Éstas son solo algunos de los efectos secundarios que me quedan, pero que después de todo lo vivido se pueden aguantar y superar, porque mi cuerpo al día de hoy esta libre de enfermedad y eso es lo que realmente importa.

Fue la peor etapa de mi vida, pero a día de hoy puedo estar orgullosa de cómo afronté la situación y de las personas que me acompañaron en este viaje. No cambiaría absolutamente nada de mi actitud ante esta enfermedad a la cual, siendo honesta, no le dedicaba más de dos minutos al día. Tenía demasiadas cosas que hacer como para darle protagonismo, y esa es la clave para poder sobrellevarlo.

Ahora soy una nueva Elena, que valora y vive la vida cada minuto y cada segundo. El cáncer te cambia la perspectiva de vivir, la vida y empiezas a priorizar cosas. No tengo nada que agradecerle a este enfermedad pero si algo he hecho desde el principio es verle lo positivo a esto. Aprendí a ver el vaso medio lleno, conocí a personas grandiosas, aprecié aún más a aquellas que me apoyaron estando a mi lado y también aprendí a llevar mi vida de otra manera. A base de palos, sí, pero lo aprendí.

 

Por todo eso y más, dediqué mi cuenta de Instagram @byelenacortes a ayudar a concienciar a la gente sobre este proceso, durante y después de la enfermedad. Intento cada día aportar algo nuevo y seguir luchando para que se nos escuche, se tome conciencia y que esta enfermedad deje de ser tabú, pero sobretodo, para luchar y algún día terminar en su totalidad con ella.

Por último, me gustaría hacer un llamado a todas las mujeres de distintas edades para que se realicen auto-exploraciones y mamografías ya que es muy importante para descartar cualquier anomalía. Digámosle adiós a los miedos de acudir al médico y a realizarnos estudios. Las mamografías son recomendadas a partir de los 40 años, y desde mi punto de vista es un error ya que cada vez somos mas jóvenes las que sufrimos cáncer de mama. Una siempre piensa que no le va a tocar hasta que el médico te llama para una consulta como aquél día que estaba en el gimnasio.

El cáncer de mama es de los más investigados en el mundo y los que deja más sobrevivientes, pero solo es posible si se detecta a tiempo. Es por eso que hago este llamamiento para cuidarnos y auto-explorarnos, esperando así que cada día los casos de cáncer de mama sean más escasos y que, algún día, deje de tomar la vida de mujeres, madres y hermanas.

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