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Así que compraste un nuevo bolso. Lo siguiente que probablemente hiciste fue tomar una foto de él y compartirlo en redes sociales, seguramente en Instagram o cualquier plataforma que sientes que te da la mayor exposición. Probablemente recibiste likes. Tal vez comentarios. Te sentiste muy bien. Amas tu nuevo bolso, así que comienzas a usarlo con frecuencia. También te encanta que puedes combinarlo con distintos outfits, sin embargo, empiezas a darte cuenta que has compartido ya muchas fotos con el mismo bolso. Es aquí donde la duda surge lentamente.

¿Voy a publicar otra foto usando el mismo bolso? Claro, es nuevo, pero ¿no lo ha visto ya todo mundo? ¿Debería esperar a que pase algo de tiempo antes de postearlo de nuevo o debería comprar un nuevo bolso que vaya incluso mejor con este atuendo? Tal vez pueda pedirle a mi amiga su bolso para la foto. O, tal vez, pueda omitirlo y que no salga. Sí, eso haré.

Probablemente el monólogo interno no se desarrolle de la misma forma en todas, pero la mayoría de nosotras hemos tenido dudas similares sobre qué tan frecuentemente podemos postear la misma pieza o accesorio antes de que la gente comience a aburrirse o empiece a lucir como si no tuvieses nada nuevo que mostrar. Hay esta regla de la que casi no se habla de vestir diferente en cada ocasión como si fuese socialmente inaceptable repetir algo que ya fue una vez documentado en redes sociales, convirtiéndonos en maniquies de aparador en lugar de creadoras de un estilo personal.

Por mucho tiempo, nosotras, como fashion bloggers/influencers, creíamos que era un efecto secundario como consecuencia de nuestro trabajo como creadoras de contenido para inspirar a audiencias. Pero mientras volteamos a ver a nuestras seguidoras y, más importante, a nuestras amigas, nos damos cuenta de que esta constante necesidad de tener algo nuevo no es exclusivo de bloggers de moda. Todas estamos expuestas a la misma avalancha de contenido visual lleno de todo tipo de influencias de moda con un gran séquito de seguidoras que no solo publican diario, sino que rara vez (si no es que nunca) repiten un outfit. Instagram es el sitio que lo refleja a la perfección. La plataforma es, sin duda, una de las mejores para inspirar y sentirte inspirado en el instante, pero también es el sitio en donde terminamos comparándonos con otras más frecuentemente.

Pero las fotos de terceros en Instagram son la única razón detrás de nuestra creciente necesidad de ser dueñas de algo nuevo. La forma en que las redes sociales trabajan ofreciendo mucho contenido nuevo cada día, hace que sea casi natural la sensación de que lo que compraste ayer ya no es nuevo hoy. Y no ayuda el hecho de que vivimos en tiempos en los que la moda rápida nos ofrece la posibilidad de obtener algo nuevo de forma muy rápida, barata y con free shipping incluido.

Nuestro miedo de ser vistas como repetidoras de atuendos acoplado con la disponibilidad de prendas a precios increíblemente bajos, resultan frecuentemente en compras impulsivas. En lugar de comprar una pieza porque estamos enamoradas de ella o porque sabemos que la podremos usar por muchos años, la terminamos comprando porque nos imaginamos que será una foto bonita en nuestro feed de Instagram.

Piénsalo así: ¿Cuántas veces tú o tu amiga han decidido no usar un vestido prácticamente nuevo a una boda porque ya lo usaste para otra distinta? El hecho de que esas dos bodas tuvieron invitados completamente diferentes carece de importancia porque ya se ha visto en el Facebook de alguien. Claro, puedes usarlo con otros accesorios o cambiar radicalmente el estilo de tu maquillaje o peinado, pero te detienes a pensarlo bien y piensas que, aún así, podría ser que se perciba como poco original.

Todo esto me lleva a una pregunta: ¿La presión constante inducida por las redes sociales de usar algo nuevo están matando nuestra creatividad? Deslizar nuestra tarjeta de crédito solo porque hay una rebaja en algún sitio no debería convertirse en nuestra respuesta para el dilema ‘No sé qué ponerme’ o ‘No sé qué instagrammear’.

A medida que crece nuestro miedo de quedarnos sin cosas nuevas para publicar, la calidad pasa al segundo plano y limitamos nuestra creatividad al no visualizar todas las diferentes formas en que podemos usar algo que ya hemos publicitado para el mundo.

Repetir un atuendo no es un pecado y para poder luchar contra esta necesidad perpetua de tener más, es importante aprender a comprometernos a piezas que amemos en los días venideros, independientemente de su precio o la marca que lleve en su etiqueta. Tenemos que comenzar a entrenarnos para pensar que estamos comprando ropa para expresarnos y no con el único propósito de mostrarla a otros en Instagram.

Ya sea que estés invirtiendo parte de tus ahorros o que encuentres una ganga en una tienda, asegurémonos de comprar piezas que podamos reinventar y a las que volvamos siempre que ‘no sepamos qué ponernos’. Siempre se puede ser creativo con lo que ya tienes.

Hoy, en lugar de una bolsa, elegimos un par de pantalones que son tan versátiles que literalmente puedes usarlos cada día de la semana. Esperando que esto las inspire a maximizar el potencial de sus piezas, les presentamos no dos, ni cinco, sino siete atuendos distintos con el mismo par de pantalones de Cinq a Sept ($365 – agotados en todos lados). Cada atuendo tiene su propia personalidad y con una vibra distinta, haciendo que te sea fácil transicionar de un lugar a otro sin que parezca que estás usando lo mismo.

¿Estás lista para reinventar tu armario con lo que ya tienes?

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  1. Me encantó este post, literalmente el problema que tengo cada día de mi vida, sobre todo con los zapatos. Más ahora que cambio de estilo tanto y últimamente compro cosas que no me he vuelto a poner una segunda vez. Este post me ha encantado y seguiré tus consejos, trataré de ser creativa con mis outfits y comprar piezas que realmente ame. Eres lo mejooooor.

  2. De acuerdo con Dilek.

    En mi caso creo que no sólo está matando nuestra creatividad a la hora de vestir, sino también a la hora de generar contenido (hablo desde mi profesión como diseñador), y al final nos vemos arrastrados a compartir el mismo tipo de cosas cuando anteriormente podías subir una foto un poco más artística o conceptual e igual obtenías más visibilidad. Yo estoy tratando de engañar al algoritmo de IG para que las publicaciones que vea no sean una copia de la otra, pero a veces es difícil :/

    También creo que el hecho de que la ropa cada vez cueste menos está perjudicando la dinámica, a mi me asusta que la gente se escandalice del precio de un bolso de buena calidad pero no de los 3 € que puede costar una camiseta en Primark.

    Hay muchos bloggers a los que he dejado de seguir porque tampoco le veo mucho mérito salir con un modelito nuevo cada día (además de que ya el 80% parecen maniquíes y les da igual idear una propuesta que cautive, mientras la marca les pague….). Creo que es muchísimo más interesante un post como éste donde te pones un pantalón que si bien fue una inversión le puedes sacar el jugo necesario y de paso mostrar a las chicas que te siguen que con un poquito de ingenio todo es posible 😉