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La Cuestión del Pezón


IN LIFE  / 
in this look –
Purificación García trousers,
Kat Maconie mules

La primera vez que fui consciente de mis pechos fue cuando tenía diez años, un día que jugaba con mi hermano menor en la habitación mientras mi madre miraba la televisión. Sin que ninguno de nosotros dos se percatara de mi situación pre-pubertad (que en mi caso, inició a una edad bastante temprana) comenzamos a jugar dando volteretas por la cama, seguramente imaginando que alguno de los dos era el Spider Man y el otro el villano. Entre vueltas y risas, mi hermano rozó sus rodillas con mis pezones y mi madre puso un alto a nuestro juego inocente, delegando responsabilidades tanto de hermana mayor como de mi género femenino y lo que debía proteger de ahora en adelante. A los pocos días fuimos a comprar mi primer sujetador.

Es curioso pensar que la sexualidad la definimos todos en una época que ronda más o menos la misma edad, y que llega cuando éramos inconscientes de que nuestros gustos, acciones, lo que usamos, lo que podemos o no decir, se define todo en un instante. Esa primera vez que fui consciente de mi género de mujer en su totalidad aún me quedaban algunos dientes de leche y, al mismo tiempo, me vi obligada a definir una línea entre quién podía ser y aquella imagen asexual que tuve de mí misma hasta los diez años, a pesar de que mi hermano también tenía pezones. En mi cabeza nada tomaba sentido, probablemente este tipo de confusiones hacen que sea la edad más complicada en la vida de una persona (aunque tengo mis dudas, la vida de adulto es bastante engorrosa y tiene una duración mucho más larga).

Me apegué a las normas. Usaba sujetadores día y noche (sí, porque alguna amiga me dijo que los pechos crecen más si usas el sujetador de noche también… como pueden ver perfectamente en las fotos, no era verdad), en el fondo los odiaba y sabía que todas mis amigas también odiaban sus sujetadores color rosa chicle. No había sensación más reconfortante que llegar a casa, sacarlo a la velocidad con la que apagas un cerillo y rascarse las marcas que debías tener de llevarlo por más de lo que se puede tolerar. Esa era una verdad universal para mis amigas de 12 años y yo, mi madre de 36 y mi abuela de 54.

in this photo –
Zara collar shirt,
Cinq a Sept trousers

Mis pechos me llegaron a avergonzar. Me avergonzaba que fueran puntiagudos, que fueran pequeños, muy grandes para mi edad, muy bajos, muy altos, muy rosas, poco rosas. No tenía referencias para darme cuenta que mis pezones eran normales. Era incapaz de separar mis pechos de su funcionalidad sexual y mamaria para verlos como una parte más de mi cuerpo, así como veo a mi ombligo hundido o los dedos chuecos de mis pies con la naturalidad con la que veo a una puerta. Llegué a encontrar el proceso de comprar sujetadores una tortura adornada con encaje y lacitos, siendo consciente de que el tamaño de mi problema era mucho menor que el de otras. Todo esto pasó hasta que me mudé a Europa.

Bueno, sí, Europa y algo de madurez intrapersonal. Después de leer que los sujetadores en realidad disminuyen la firmeza de los senos, tiré con el regocijo de una niña en Navidad mi colección de sujetadores a la basura y los cambié por bralettes. -“No más apuñaladas en el pecho por una varilla metálica descosida”- pensé, como si hubiese ganado la batalla más tormentosa de mi vida.

No, no es verdad que el #freethenipple sea el problema que más nos debería interesar como feministas, pero las pequeñas batallas ganadas crean pautas a caminos más grandes, más amplios y que abren posibilidades que antes no existían. Esa es la batalla más grande.

 

 

Querida lectora, este post no intenta seducirte a que salgas a la calle topless, esperando que te sientas cómoda y resguardada bajo la ley del estado de Nueva York que permite que las mujeres vayan con el pecho descubierto por la ciudad al igual que el sexo masculino. No vivimos todas en Nueva York, y no espero que cambies la privacidad de tu cuerpo por ideologías que, posiblemente, se encuentran fuera de tus valores morales, sociales o religiosos. Pero hacernos las siguientes preguntas es más que válido: ¿Estamos legítimamente censurando los pezones femeninos solo por su habilidad de producir leche materna? Y, ¿el cuerpo de una mujer solo puede limitarse a ser visto como sexual o materno?

Creo firmemente que la batalla está más ganada que perdida y la prueba está en que puedo mostrarles estas fotografías sin sentirme avergonzada, después de inspirarme en mujeres que me rodean, mujeres que veo en Instagram* burlando sutilmente la prohibición del pezón femenino, mujeres en la playa haciendo topless bajo el sol independientemente del tamaño de sus pechos, mujeres que se ríen de la doble moral y otras que se sienten tan cómodas en su propia piel que no necesitan dar explicaciones al por qué no llevan sujetador, mujeres que no dejan que ninguna red social, varilla, emoción o estándar de belleza les haga sentir que sus pezones deben ser censurados como si se tratasen de armas de fuego. 

No espero hacer un cambio trascendental, a lo mucho espero que veas con desprecio el cajón de tus sujetadores y desees fervientemente prenderle fuego, mientras te mires al espejo y comiences a cuestionarte si tus pechos de verdad necesitan la atención especial que todo mundo les ha dado desde que llegaste a la pubertad. Mi pregunta final es: ¿Debemos llamarle #freethenipple o deberíamos acordar #freetheFEMALEnipple?

*Instagram es una red social con una filosofía conservadora en línea con Apple
y, con la finalidad de mantener su rating de edad en 12+, prohíbe la demostración
del pezón femenino. La solución es tan clara como irrisoria:
pegar un pezón masculino por encima.

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  1. La verdad es que siento que te has pasado con este post, hay tanta razón en cada palabra que intentar agregar algo más seria inútil. Es una realidad (cruel podría decirse) que desde pequeñas nos limiten con nuestra sexualidad, para encajar en los parámetros sociales. Cada que leo un post pro-feminismo soy más feliz que el instante anterior. Gracias por tan excelente palabras.

    1. Hola Jhenniffer, gracias por comentar y por tus palabras. Todo sería más fácil si desde pequeños nos enseñaran a ver nuestro cuerpo con la naturalidad que se merece, pero bueno, no soy padre y me es difícil comentar en ese tipo de cuestiones. Un beso y por más posts pro-feminismo!

  2. Adriana, dejame decirte que este es un post exquisito. Desde la fotografía hastaa redacción.

    La verdad yo me sentía insegura de adolescente, no hay como tal una clase que te diga ámate así tal cual, siéntete cómoda como eres, con pechos pequeños, grandes, puntiagudos, redondos separados … como los tengas.

    Creo que con los años uno descubre más de si misma y por ende te sientes más cómoda con el cuerpo que tienes y más libre (y eso se nota!! )

    1. Hola Genie, muchas gracias!! Creo que la clase nos la deberían dar nuestras mamás, lo que pasa es que faltan un par de generaciones para que, así como nos enseñan cómo ponernos el tampón o la toalla sanitaria cuando menstruamos, nos enseñen a ver nuestro cuerpo con la naturalidad que debemos. Por ejemplo, aquí los niños se acostumbran desde muy pequeños al cuerpo desnudo de sus padres porque visitan playas nudistas, y al crecer lo ven como algo tan normal que a veces no hacen gran distinción entre las playas nudistas y las normales. Es un tema que da para mucho y estoy contenta de que te haya gustado 🙂 un beso!!

  3. No podrías hacerlo dicho mejor y de la forma más natural, tan naturales como son los pechos femeninos.
    Yo he descubierto hace relativamente poco que ir sin sujetador, sobre todo en verano, es lo más cómodo del mundo y me encanta como se siente mi cuero y cómo me sienta la ropa.
    Hace años ni me lo habría planteado, temerosa al «qué dirán» y si se me marca algo más de la cuenta (es decir, el pezón).

    #freethefemalenipple y #freethemind… porque la verdad es que la sociedad está también bastante cerrada, y eso que nos las damos de abiertos.

    Además, siempre creándonos inseguridades con nuestros pechos…¿se habla tanto del pecho masculino acaso? Los de ellos también pueden ser más grandes, más pequeños, más fuertes, más fofos, con pezones así o asao… Aish!

    ¡Un post de 10!

    1. Hola María, la verdad es que es lo más cómodo, y una vez que empiezas no puedes volver a usar sujetadores con varilla. Lo de los pechos masculinos me da mucha risa, sobre todo ahora en verano que recuerdo las playas en México en donde no se puede hacer topless pero ves a hombres con pechos muy grandes al aire, y no me molesta para nada verlos, me molesta que los nuestros se tengan que censurar… Muchas gracias por comentar y feliz de que estés disfrutando este tipo de contenido! Besos.

  4. Definitivamente creo que en el mundo entero debemos de darle el lugar a nuestro cuerpo , como lo que es… Una obra de arte que tiene tantas variedades que es simplemente increíble.
    Es tan difícil luchar con las normas de doble moral y que lo único que logran es frustrar y sentirse avergonzado.
    En mi caso también al llegar a Europa, mi forma de ver mi cuerpo definitivamente me hizo sentir más orgullosa de él. Aunque aún quedan rastros de aquellas ideas tontas moralistas, que poco a poco voy dejando atrás. Muy buen Post me encanta!!!

    1. Es muy difícil cambiar tan rápido las costumbres con las que nos educaron y creo que mientras más viajamos y estamos fuera de nuestra burbuja podemos darnos cuenta de lo que tenemos y lo que podemos cultivar 🙂 una de esas cosas en tu caso y el mío, fue sentir más confianza con nuestro propio cuerpo y tomarlo como lo que es. Gracias por comentar Clau, beso!

  5. Querida Adriana aciertas con cada palabra que escribes en este post, con este post me haces entender muchas cosas como que debo de amar cada parte de mi cuerpo y no avergonzarme de el. Es curioso como pueden censurar los pezones de la mujer cuando el hombre también los posee. Aún sin conocerte me siento orgullosa de ti, de tus palabras que inspiran saber. #freetheFEMALEnipple <3!

    1. Hola Nildia, muchas gracias por leer y por tomarte el tiempo de dejar un comentario. Me pone súper contenta saber que este post te sirvió para darte seguridad y confianza en tu propio cuerpo 🙂 tus palabras significan mucho para mi! Un beso!