GADRIANA
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VIAJANDO
SOLA /en Praga
fotografía y palabras por
 @iamgadriana

«A menudo las personas dicen que aún no se han encontrado a sí mismas. Pero el sí mismo no es algo que uno encuentra, sino algo que uno crea.» – Thomas Szasz

 

Dicen también que viajar es la única cosa en la vida que puedes comprar y que verdaderamente te enriquecerá. Pero, ¿alguna vez te has dado la oportunidad de viajar sola?

Esta idea puede parecer superficial si vives en una ciudad en donde la seguridad es algo que das por sentado, sin embargo, en gran parte de América (sobre todo, y del que puedo hablar por experiencia, mi país natal México) y otras partes del mundo, pensar que una mujer pueda viajar sola es una negativa absoluta debido a la falta de seguridad. Sin embargo, gran parte de Europa es suficientemente segura para que puedas emprender un viaje contigo misma, tus pensamientos y nadie más.

Desde que era pequeña, anhelaba poder convertirme en una de esas mujeres que veía por los aeropuertos con una valija pequeña, suficientemente independientes, importantes o valientes para viajar por su cuenta. Sin conocer nada de su formación académica o profesional, siempre quise construir un futuro que me permitiese llevar una vida así, sin tener que darle explicaciones a nadie y superando el miedo de que la gente pudiese confundir mi independencia por soledad.

El año pasado, y mientras realizaba alguna cotidianidad del día a día, me di cuenta que nunca en mi vida había hecho un viaje de inicio a fin por mi cuenta (que no fuese por trabajo o en donde no me encontrase con alguien), así como nunca había viajado sola a un sitio en donde las señalizaciones no estuviesen en un idioma que entendiera. Llámenme exagerada, pero esa idea conjuntada con el hecho de que este año cumplo treinta, me hizo saltar de mi asiento como si se tratase de mala hierba que yo misma había cosechado. “Treinta y sin un viaje propio.” Creaba en mi mente mi propio titular vergonzoso del segundo capítulo de mi vida. La mañana siguiente y sin chistar, compré un vuelo a un destino que siempre había querido visitar: Praga. Quería demostrarme a mí misma que podía estar sola y, al mismo tiempo, contar con la madurez emocional para no sentirme sola.

«Después de pedir la primera «mesa para uno» me deshice de toda la posible vergüenza que se pudo haber colado en mi equipaje.»

Al ser mi primera vez viajando sola sin más propósito que desafiar las horas que estaría hablando conmigo misma, planeé un viaje corto de 3 días y con un itinerario poco ambicioso. Si bien quería visitar los puntos más representativos de la ciudad, también quería darme el tiempo de perderme entre callejuelas y ver que ocurría al momento en que entrase en un bar a pedir una copa de vino en la barra.

Una de las cosas que más disfruté del viaje fue encontrarme con mis propios pensamientos. Sentarme en una terraza y ver pasar a la gente sin la presión de estar a una hora en un lugar específico, me dio el espacio físico y mental para reflexionar en cosas que no había pensado jamás. Repetí sitios por capricho propio y decidí que no iba a visitar otros porque no se encontraban dentro de mis intereses, por más «importantes» que dijera la guía de viajes que fuesen. Hice el viaje a mi manera porque solo tenía que hacerme feliz a mí misma.

Y es que, personalmente, la parte más positiva de toda la experiencia fue darle prioridad a lo que yo consideraba que era esencial y me olvidé de tener que cumplir con los caprichos de una segunda persona. Si para mí una copa de vino en el desayuno era una prioridad, lo hacía y punto, ya que después de pedir la primera «mesa para uno» me deshice de toda la posible vergüenza que se pudo haber colado en mi equipaje. Si quería tomar un descanso, podía hacerlo tan corto o tan largo como quisiera. Si me apetecía caminar una hora para llegar a un café hipster y pedir un matcha con leche de avellana y dos toques de stevia, nadie se reiría de mí.

En el lado contrario, lo más difícil del viaje fue llegar al hotel cada noche y darme cuenta que no tenía con quien compartir todo aquello que había visto, más difícil incluso que intentar entender las señalizaciones en checo y ruso del metro (el cual, por cierto, es súper barato), por lo que, la segunda noche, decidí hacer una llamada con mi novio por teléfono mientras aplicaba mi rutina de cuidado de la piel. No se trataba de cubrir el espacio vacío que había en mi habitación oscura, sino el hablar por primera vez en el día en mi lengua materna y con frases que no fuesen «gracias», «por favor» o «mesa para uno». Parece irónico, pero cuando viajas también aprendes a valorar las cotidianidades de la vida, incluso las más insignificantes.

Si bien conocí a una persona la primera noche con quien hablé por horas de política, libros y trampas turísticas (si van a Praga cambien su dinero en el aeropuerto, nunca en la ciudad), pasé la mayor parte del tiempo inmersa en mis pensamientos, desde los más trascendentales hasta los más insignificantes, y eran muchos los momentos en los que me encontraba riendo sola. Un libro que me sé casi de memoria, mi cámara fotográfica que me ha acompañado por años a diferentes destinos y mis zapatos más cómodos fueron las pocas cosas que me proporcionaban la familiaridad que necesitaba para mantenerme cuerda; eran la conexión a mi persona y los iniciadores de conversaciones casuales con locales.

Viajé con un cuaderno como si se tratase de un compañero de viaje. No por la necesidad de cubrir la soledad que me esperaba durante los próximos días, sino por la simple realidad de que siempre olvido las cosas que deseo escribir y que, irónicamente, se pierden cuando más las necesito. Cuántas ideas se han quedado en el limbo por no llevar conmigo una de estas libretas de 2 euros y muchas de ellas, en definitiva, que siempre quiero compartir con ustedes.

«Viajar sola es una de las decisiones egoístas más gratificantes que puedes tomar para enriquecerte tanto mentalmente como espiritualmente.»

Encontrarte a ti misma no es verte reflejada en el espejo del ascensor o cruzarte con tu imagen en el reflejo invertido de una cuchara cuando estás por hacer tu primer brunch a solas, sino la inevitable realidad de que dependes de ti misma cuando estés perdida o tomes decisiones equivocadas de las que solo tú eres responsable (por ejemplo, tomar la línea errónea del metro, girar en una calle similar pero que no era, tomar de nuevo la línea equivocada del autobús o pedir un plato en un restaurante cuya descripción no pudiste entender bien). Tu verdadero yo saldrá a la luz en las situaciones más felices y las más difíciles, y no tendrás a ninguna audiencia juzgando tus emociones más que la propia (o lo que se muestre en tus stories, si decides hacerlos durante el viaje). No solo crecerás como persona, sino que construirás un yo interior del que te sientas orgullosa en los buenos y malos momentos.

Viajar sola es una de las decisiones egoístas más gratificantes que puedes tomar para enriquecerte tanto mentalmente como espiritualmente., por más cursi que pueda sonar. No necesitas mucho: un destino nuevo, algunos ahorros (recuerda que puedes hacer el viaje tan caro o tan barato como tú quieras), una valija con algunos de tus objetivos familiares y un pequeño salto a la aventura.

Prepárate para las preguntas pre y post viaje, ya que a muchas personas les extrañará que hayas decidido viajar por tu cuenta. En mi cortísima experiencia, las respuestas más rápidas y sencillas a dar son “porque me apetece”, “porque me sobra algo de dinero” y “¿y por qué no?”. Aunque claro, si deseas contarles la historia completa de cómo te gusta viajar para encontrarte crearte a ti misma, siempre puedes hacerlo (o darles el enlace directo a este artículo, que es lo que yo recomiendo).

¿Lista para programar tu próximo viaje?

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  1. Hola, extrañaba mucho tus posts de viajes ❤️

    No sabes como me emociono leer este texto, viajar siempre fue una de las cosas con las que soñaba desde que era pequeño y estoy contento de decir que poco a poco estoy acumulando destinos visitados, si bien no me hospedo en hoteles lujosos ni contrato itinerarios, me siento un poco como tú: visitando los puntos turísticos porque por algo serán importantes y a la vez dándome la oportunidad de perderme en callejuelas.

    Yo había tenido oportunidades de emprender uno que otro viaje corto en solitario, pero no tan premeditado como lo que tú narras, y en Octubre pasado decidí quedarme unos días extra en Madrid para disfrutar de la ciudad y pues al igual que tú sentí todo eso que cuentas, desde la parte buena hasta la parte no tan mala, pero definitivamente es algo que quiero repetir.

    PS 1: Tus outfits me encantan como siempre y esa bolsa bucket es amor.

    PS 2: Los colores de Praga son súper bonitos, no sé si es una ciudad que repetiría pero creo que es de las más bonitas que he visto.

    PS 3: Tienes que darme tips para tomarme fotos sin la ayuda de nadie jajaja.

    PS 4: Ese libro de Milan Kundera fue de mis favoritos el año pasado, lo tengo bien atesorado en mi librero 🙂

    Pablo

    1. Hola Pablo, me da muchísimo gusto que te haya gustado el post *_*, me da gusto también que compartamos ese gusanito por viajar, aunque sea barato y a destinos lejos de ser lujosos. Madrid lo tengo muy muy pendiente, siempre que voy es por trabajo y no me da tiempo de quedarme unos días extras. Intentaré este año tacharlo de mi lista <3

      PS 1. Gracias :B
      PS 2. Es una ciudad preciosa y los colores parecen sacados de Marie Antoinette de Sofia Coppola.
      PS 3. Ya voy a trabajar en ese post jaja.
      PS 4. No me sorprende 😀

      xx

  2. Escribes tan bonito!
    De acuerdo con todo lo que dices.
    Yo sólo he hecho un viaje sola, y fue a Londres, es una ciudad que ya había visitado en compañía varias veces y es mi ciudad preferida de siempre.
    Y también me encantaba perderme por Barcelona sola cuando vivía allí.
    Al igual que Pablo, quiero tips para tomarme de fotos sin ayuda de nadie y, sobre todo, para no morirme de vergüenza.

    1. Muchas gracias, Ester <3
      Londres es una excelente opción para viajar sola también! Fui una vez por unos días pero no lo conté porque fue por trabajo y todos los días vi a alguien, no estuve mucho tiempo sola pero la ciudad se prestaba a caminar por horas. Voy a trabajar en ese post para tomarte las fotos por tu cuenta! Aunque lo de la vergüenza es algo que debes superar tú poco a poco. xx

  3. No me cansaré de decirte lo orgullosa que estoy de tí y lo mucho que me inspiras.
    Me ha encantado todo de este post, y me inspira para en un futuro seguir tus pasos y regalarme un viaje sola.
    Me encanta como al final remplazaste la palabra «encontrarte» por «crearte» desde mi experiencia te comparto que mucho tiempo he estado buscando responder quien soy, cuando esta totalmente a mí disposición el crear esa mujer que quiero ser y jugar a diario a que ya lo soy.

    Te quiero muchito <3
    Ya sabes quién

    1. Baby muchas gracias! Es exactamente lo que hablábamos hace poco acerca de quedarte con lo que te sume. No tenemos por qué ajustarnos a lo que la vida nos presenta: muchas oportunidades y buenas costumbres están fuera de nuestra burbuja cómoda en la que vivimos. Hay que salir de ella de vez en cuando para encontrarlas 😉 besito. xx

  4. Amé este post, es hermoso. Me hizo pensar en la cantidad de veces que he querido viajar sola, pero estoy en la universidad y es complicado, pero sé que en algunos años lo haré.
    PS 1. Visitaré Praga en verano con mi familia.
    PS 2. Un post para podernos tomar fotos como tú.

    1. Hola Jhoselin, muchas gracias por comentar! Ahora mismo te puede resultar complicado pero no dudes en que tendrás la oportunidad para hacerlo en algún momento 😉 mientras tanto puedes investigar qué destinos te gustaría visitar y cuáles están dentro de tu presupuesto.

      PS 1. Te va a ENCANTAR!
      PS 2. Ya comenzaré a trabajar en ese post 😉 xx